Vivienda y Comunidades Sustentables | n12
http://dx.doi.org/10.32870/rvcs.v0i12.209 | 95-115, julio-diciembre 2022

Artículos

Hábitat, territorio y tejido social en la región nororiente de la cuenca de México: el caso del espacio público de Atenco

Habitat, territory and social fabric in the northeast region of the Mexico basin: the case of the public space of Atenco

Selenne Galeana Cruz[1] [0000-0001-7622-552X]

[1] Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico: selenne.galeanacruz@fa.unam.mx. Universidad Nacional Autónoma de México Universidad Nacional Autónoma de México Mexico selenne.galeanacruz@fa.unam.mx

Resumen:

El fin de esta investigación es comprender la manera en que el espacio público local coadyuva a impulsar las actividades y las relaciones sociales que otorgan sentido de pertenencia e identidad al hábitat, para deducir elementos que puedan utilizarse para la elaboración de estrategias que permitan el restablecimiento del tejido social en Atenco. Se sustenta en tres dimensiones de análisis, como: la espacial funcional, la sociocultural y la dimensión económica que se retoma como referente transversal. Se utiliza la metodología basada en la producción horizontal de conocimiento (PHC) bajo los diálogos de saberes y la ejecución de entrevistas abiertas a las voces de la vida cotidiana no escuchadas. En síntesis, los resultados arrojan que los elementos son: el impulso de la participación comunitaria, la integración sostenible de los diversos usos de suelo, tomar en cuenta las voces de la vida cotidiana que generalmente no son escuchadas, resignificar el espacio público a través de su connotación como ámbito de representación de la comunidad y no sólo como equipamiento en términos cuantitativos, reivindicar los campos de cultivo como lugares de encuentro y convivencia alternativa y prioritaria. Se concluye que el espacio público que otorga sentido de pertenencia e identidad al hábitat en la zona de estudio se construye a partir de actividades y relaciones sociales que caracterizan tanto al ámbito rural como al urbano, pues la resistencia se ha definido a través de las costumbres y rituales de la vida cotidiana en el espacio público, constituyéndose como la dimensión política de la vida social.

Palabras clave: identidad, espacio social, relaciones sociales, vida cotidiana.

Abstract:

The purpose of this research is to understand how the local public space contributes to promoting activities and social relations that give a sense of belonging and identity to the habitat, to deduce elements that might be used to create strategies, to allow and restore the social fabric in Atenco. Explains three dimensions of analysis, such as: the functional spatial, the socio-cultural and the economic dimension, that is retaken as a transversal note. We worked on a horizontal-based methodology under the dialogues of knowledge and developed open-ended interviews to the voices of everyday life not heard. In summary, the results show that those elements are: promotion of community participation, sustainable integration of the various land uses, taking into account the voices of daily life that are generally not heard, signifying the public space through its connotation as an area of representation of the community and not only as equipment in quantitative terms, to vindicate the fields of cultivation as meeting points and alternative and priority coexistence. We concluded that the public space that gives a sense of belonging and identity to the habitat in the study area is built up from activities and social relations that characterize both the rural and urban areas, since resistance is defined through customs, and rituals of daily life in public space, becoming the political dimension of social life.

Keywords: identity, social space, social relations, daily life.


Introducción

El objetivo de esta investigación es identificar la manera en que se construye el espacio público que otorga sentido de pertenencia e identidad al hábitat; por ende, deducir elementos que puedan utilizarse para la elaboración de estrategias que a través de la función del mismo permitan el restablecimiento del tejido social ante los procesos que han impulsado la fragmentación social, espacial, territorial y comunitaria, en particular en el municipio de Atenco. Tales procesos forman parte de la inserción del neoliberalismo en la política urbana, a través de modificaciones importantes al marco legislativo, programático e institucional en la década de los noventa, a lo que se suman las características del empresarialismo urbano en la gestión municipal (Salinas, 2016). De manera que se identifica una limitada o nula coordinación metropolitana, así como la falta de visión social entre los gobiernos locales ante la expansión urbana (Salinas, 2016; Zicardi, 2015).

El territorio de referencia responde a diversos procesos de ocupación desde su origen, se caracteriza por estar ligado tanto al significado histórico y político heredado de la diversidad cultural, étnica y lingüística (Medina, 2007: 15), procedente de una tradición mesoamericana que aún conservan y reproducen algunos pueblos originarios, como a los procesos globalizadores que han tenido impacto en la expansión urbana. La reestructuración del territorio por parte del Estado mexicano, en acuerdo con las iniciativas transnacionales,1 se ha consumado con la implementación de megaproyectos sobre demarcaciones cuya identidad histórica y social se encuentra arraigada a las tierras de cultivo, las tradiciones y las festividades locales, lo cual ha inducido a la ruptura socioespacial. Es el caso del gran proyecto urbano del ex Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) localizado en la zona federal del Lago de Texcoco (ZFLT), Estado de México: su planeación y construcción trajo consigo decisiones que violaron los derechos humanos de los pobladores, cuyas tierras fueron expropiadas sin su consentimiento. La justificación de su implementación fue que el actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez había rebasado sus límites de servicio ante el flujo exacerbado por el intercambio global.

Tal panorama amerita la reflexión acerca del papel que ha tenido la política neoliberal en la inserción de un megaproyecto, en contexto del proceso de expansión urbana y los efectos en la fragmentación socioespacial en la zona de estudio. En primer lugar, el municipio de Atenco, localizado en la región nororiente de la cuenca de México, ha sufrido los efectos de las transformaciones como es el cambio de uso suelo de ejidal a dominio pleno, para facilitar su compra a un costo depreciado y posteriormente construir el NAICM. A saber, en 1992 se modificó el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPM-1917): las tierras ejidales y comunales se incorporaron al mercado legal de suelo urbano que sólo llevaron a facilitar concesiones dirigidas a privatizarlo (Puebla, 2002). Con ello, en el año 2000 surgió el Código Administrativo del Estado de México (CAEM) y su libro Quinto que permite los cambios de uso de suelo a beneficio del orden estatal, así como la modificación de los planes de desarrollo urbano sin un diagnóstico integral e incorporando a la tierra de producción agrícola para uso urbano, lo cual generó conflictos en relación con la propiedad de la tierra ejidal.

Cabe mencionar que el 22 de octubre de 2001, el Gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación 19 Decretos expropiatorios de tierras en tres jurisdicciones con el fin de construir el NAICM, se trataba de 13 núcleos ejidales: en Texcoco los ejidos de Cuautlalpan, San Bernardino, Boyeros, Huexotla, San Felipe, Santa Cruz, Tocuila y Magdalena Panoaya; en Chimalhuacán, jurisdicción del mismo nombre; y en Atenco con los ejidos de Francisco I. Madero, Santa Isabel Ixtapan, Nexquipayac, San Francisco Acuexcomac y San Salvador Atenco.

La superficie total expropiada “fue de 5‘390,760 hectáreas y 171 viviendas que deberían ser reubicadas” (Castañeda y Castellanos, 2016: 429), ofrecían a los ejidatarios por cada metro cuadrado sólo $7.20 pesos por parcelas de temporal y $25 pesos por parcelas de riego, acción que afectaba el patrimonio de 4,375 familias (Quintana, 2019), sobre todo representaba entregar parte de la identidad histórica y legado de varios siglos. Los agravios fueron múltiples y sistemáticos, se emitió un Decreto sin reconocer el derecho de consulta a los pueblos (Castañeda y Castellanos, 2016: 435), es decir, sus derechos humanos fueron transgredidos al arrebatar parte del hábitat. Los afectados rechazaron el decreto y la edificación del NAICM sobre sus tierras, reiteraron que sus tierras no estaban en venta y las acciones en defensa de la tierra aumentaron, por lo que el 01 de agosto de 2002 se anunció la derogación del Decreto Expropiatorio y la cancelación del proyecto señalado.

El Gobierno federal continuaba con el plan de construir el NAICM y optó por la adquisición de parcelas y terrenos ejidales, en mayor medida en Atenco, “con otra oferta de precio que supera en promedio más de 10 veces el precio original a través de la Conagua, con la idea de ampliar la Zona Federal del Lago de Texcoco y generar un proyecto ecológico de mayor dimensión y magnitud” (Moreno, 2018: 215). De acuerdo con testimonios de los habitantes entrevistados de Atenco, la estrategia consistió en adquirir las tierras a través de asambleas ilegales para cambiar el uso de suelo de las tierras, pasándolas de uso ejidal o comunal, a dominio pleno. Además, las condiciones de pobreza de la población facilitaron la compra de voluntades y memoria histórica de los pueblos, situación que desde entonces ha ocasionado el enfrentamiento entre los mismos coterráneos, rompiendo el tejido social (Del Valle, 2018). Por consiguiente, en 2015 empezó la construcción del megaproyecto, que aumentó el conflicto social por el territorio.

En diciembre de 2018, con la política de bienestar implementada por un nuevo Gobierno denominado Cuarta Transformación que asumió la Presidencia en el mismo año, se llevó a cabo la consulta ciudadana respecto a la continuación de la construcción del NAICM. Los resultados publicados arrojaron que 70% de poco más de un millón de votantes optaron por cancelar el megaproyecto, que consideraba una superficie de 4,430 hectáreas (ha) (Moreno, 2017) enmarcada en la zona federal del Lago de Texcoco (ZFLT) con una extensión de 12,363.0 ha, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua, 2015). En consecuencia, se formaliza la cancelación y se pronuncia la necesidad de hacer justicia social a través de la restitución de las tierras que fueron arrebatadas a los pueblos, revertir el daño ambiental y sobre todo regenerar el tejido social quebrantado por decisiones unilaterales: el Gobierno de México propone la ejecución del Parque Ecológico Lago de Texcoco (PELT) que fue presentado el 25 de agosto de 2020 bajo el cargo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

De acuerdo con el “Estudio de necesidades de infraestructura deportiva y cultural en los municipios perimetrales al PELT”, la propuesta se fundamenta en una metodología cuantitativa para la estimación de la oferta y la demanda en situación actual y futura. Incluye una encuesta a los usuarios de las instalaciones deportivas y culturales, sobre todo en la zona de influencia que involucra dos alcaldías de la Ciudad de México (Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza) y seis municipios (Acolman, Ecatepec, Chimalhuacán, Texcoco y Nezahualcóyotl) (MIA, 2021: 3-6); asimismo, la consulta de fuentes oficiales.2 Como se muestra, en la encuesta se omitió el municipio de Atenco al considerar en tal estudio que carece de infraestructura deportiva, cultural y recreativa, por ello en esta investigación se propone conocer cómo sus habitantes hacen uso y se apropian del territorio a partir de las diversas prácticas sociales que construyen el sentido de pertenencia e identidad del hábitat, y con ello generar insumos que coadyuven a su integración de manera paralela al proyecto.

Como se ha expuesto, los antecedentes denotan una condición social y espacial desarticulada: los diversos actores que convergen configuran un matiz de sujetos individuales, sujetos colectivos públicos y sujetos privados poco interconectados con las expectativas, las fortalezas sociales y las condicionantes físicas ambientales prevalecientes en Atenco, que forman parte del hábitat cotidiano y construyen su identidad, cuyas consecuencias adversas recaen directamente en el proceso de habitar en el ámbito de lo público que refiere a las prácticas sociales (acciones y relaciones).

En tal panorama, se plantean las preguntas siguientes: ¿de qué manera el espacio público local coadyuva a impulsar las actividades y las relaciones sociales para otorgar sentido de pertenencia e identidad al hábitat? ¿Cuáles han sido las implicaciones de la función de la vida cotidiana en conjunto con los elementos del medio ambiente en la apropiación y uso del hábitat?

Algunas reflexiones teóricas

Hábitat, espacio público y territorio

El hábitat humano cuya acción refiere al habitar, comprende aspectos físico-ambientales, sociales, culturales, funcionales, políticos, administrativos, principalmente, e involucra diversidad de actores con múltiples intereses que participan en la apropiación del espacio (Liceda, 2019). El espacio por sí mismo existe, no requiere de límites concretos y rígidos, es el ser humano quien se lo apropia y transforma, le asigna un carácter social, reflejando la complejidad física, mental y social del habitar (Lefebvre, 1991: 21). Al habitar se territorializa un lugar a través de las prácticas sociales que refieren a las acciones y relaciones que producen hábitos cotidianos y determinan el sentido de pertenencia y la apropiación (Miranda, 2019), aunque “no todo territorio cobra el sentido de un hábitat” (Echeverría, 2011: 3), en cualquier caso, hábitat y territorio están correlacionados de manera dialéctica.

El territorio que cobra el sentido de un hábitat “connota apropiación, dominación, defensa, pertenencia e identidad sobre un espacio, con límites claros y concretos; hace referencia a la posesión y al control y apropiación” (Fernández y De la Vega, 2017: 2), interfieren la historia, la cultura, el medio ambiente natural y construido, y comprende “las pautas sobre las que se ha establecido dicho control y apropiación por parte de grupos sociales que le han otorgado un sentido jurisdiccional, de pertenencia y, sobre todo, de cambio o transformación a lo largo del tiempo” (Fernández y De la Vega, 2017: 2). En particular, la apropiación remite a reordenar el espacio a partir de relaciones de poder y códigos-normas-contratos que de alguna manera están influenciados por el Estado (Liceda, 2019).

El territorio establece “un sistema complejo en el que interactúan las diferentes dimensiones de la vida social” (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2011: 14). De esta manera, la dimensión política de la vida social incide en las actividades y relaciones cotidianas que se visibilizan en lo público material y de representación. Al respecto, Hanna Arendt (citada por Rabotnikof, 2011: 265), menciona que “el espacio público es político, pero desde la sede de una de las caras de la política -la que tiene que ver con compartir el mundo, actuar en concierto y fundar una comunidad-”, caracteriza el otro poder “a verdaderas sociedades políticas que, a través del acuerdo de la acción, generan poder y reivindican derechos sin pretensión de soberanía”, como es el caso de las organizaciones con base comunitaria.

De esta manera, el espacio público del territorio es el escenario donde se construye la vida social en las diversas dimensiones y aspectos del hábitat, en un actuar comunitario a través de prácticas sociales que expresan tanto las diversidades de apropiación y uso como las contradicciones y las disputas, “donde se construye la memoria colectiva y se manifiestan las identidades múltiples [...] que relacionan a las personas […] y su decadencia pone en cuestión la posibilidad de ejercer el derecho a la ciudad” (Borja, 2014: 340). Como espacio percibido, vivido y concebido subraya su carácter de espacio social (vida social) (Lefebvre, 1974) que coadyuva a construir el tejido social, el cual es entendido como aquel que se fortalece a través de las prácticas, las experiencias vividas y construidas al fomentar la convivencia por medio de formas solidarias y de apoyo, que retroalimentan las relaciones humanas y afianzan el vivir en comunidad (Téllez, 2010). Así, los espacios de convivencia son el sustento de las relaciones y actividades sociales que nutren y generan la vida comunitaria, soportan la cotidianeidad y aseguran la pertenencia y la identidad (Ferreti y Arreola, 2012). De acuerdo con Maffesoli (1998), la identidad significa que un individuo es parte de un grupo con características específicas y concretas, la cual se expresa en la vida cotidiana a través de las diversas formas de apropiación y uso del espacio público.

En tal contexto, las transformaciones derivadas del capitalismo neoliberal han originado una limitada integración socioespacial entre la dinámica local y global con la implementación de políticas de carácter mercantil materializadas en megaproyectos, cuyo efecto ha sido la fragmentación urbana (territorio), que de acuerdo con Vidal (1997: 5) significa la “tendencia de la estructura de la ciudad [o del territorio] hacia una pérdida de la coherencia y cohesión del todo a causa de una disociación de las partes que la componen”, lo cual implica también el deterioro del tejido social. Por tanto, el territorio fragmentado se encuentra regido por el principio de exclusión y la reducción de la existencia de lugares de encuentro universal (Kozak, 2011) que condicionan la sociabilidad.

El problema de la fragmentación socioespacial amerita el estudio de los factores cualitativos, a través de categorías de análisis para abordar el tejido social, esto es, lo comunitario. Este último es imprescindible para entender los efectos sobre el territorio en su carácter de espacio social y físico, que en cierto modo se encuentra entre lo rural y lo urbano de la zona estudiada, por ello, se aborda bajo dinámicas de la vida cotidiana del sujeto social de acuerdo con los enfoques que se exponen a continuación.

Entre lo rural y lo urbano

Desde el enfoque espacial funcional, lo rural (campo) en la periferia se entiende como aquel que cuenta con elementos difusos de lo urbano que en parte son necesarios para el funcionamiento de la ciudad, esto es, se trata de un ámbito de transición gradual. Según la cual ambos espacios reciben y aportan elementos que construyen una dinámica metropolitana, por lo que existe una constante readecuación del territorio en formas híbridas que conjugan características tanto rurales como urbanas (Ávila, 2011; Ramírez, 2003). Por lo anterior, se alude al espacio periurbano y los espacios limítrofes considerados como un territorio de “interfase entre dos tipos geográficos aparentemente oposicionales y bien diferenciados, el campo y la ciudad” (Barsky, 2013: 28), cuya delimitación es compleja y cambiante, con una gran diversidad de usos del suelo en gradientes difusos de lo urbano hacia zonas rurales contiguas (Obeso-Muñiz, 2019). En cuanto al análisis espacial funcional, se remite a la investigación realizada por Ferreti y Arreola (2012) acerca de las propiedades morfológicas y funcionales del tejido urbano en relación con el tejido social, partiendo de tres elementos: confluencia, flexibilidad y superposición de funciones; la compacidad espacial y representativa; y la legibilidad de los itinerarios y los elementos significativos. Además, toma en cuenta aspectos de tipo morfológico para conocer la complejidad de relaciones y su lectura en la realidad construida y propone cinco categorías para la comprensión del tejido urbano-rural; así, en la presente investigación se retoma lo que concierne a la categoría permeabilidad, considerada “muy habitual en los tejidos abiertos”, que en términos operativos refiere a la accesibilidad en lo que respecta a la distancia, el tiempo y el costo para el desplazamiento en cuanto a las posibilidades de relación física y social. Se suman los espacios de cultura, deporte y esparcimiento que conforman la base utilitaria desde el punto de vista objetivo del espacio de convivencia bajo la perspectiva institucional.

Desde el enfoque sociocultural (Lezama, 2002: 3), “lo rural se asocia con la conservación y desarrollo de valores que tienen como base el bienestar de la comunidad, la religión y la homogeneidad de sus habitantes, entre otras características”, o sea, reivindica las prácticas socioculturales en razón al sentido de pertenencia y la identidad vinculados a la vida cotidiana, las costumbres y festividades locales. Un estudio realizado por Giménez (2005: 17-19) aborda la relación entre lo sociocultural y lo territorial en Valle de Atlixco, Puebla, el cual confiere sentido al entorno para construir la identidad colectiva y para analizarla propone dos estados o modos de existencia de la cultura, vinculados con el sentimiento de pertenencia socioterritorial: el “estado objetivado como objetos, instituciones y prácticas directamente observables; y el estado “subjetivado” o internalizado que remite a las representaciones sociales y habitus” (p. 17) que sirven como referente de percepción de la realidad y como guías de orientación para la acción. Por una parte, el aspecto objetivado de la cultura distingue dos casos: el primero “comprendería tanto los geo símbolos y los bienes ambientales, como los paisajes rurales, urbanos y pueblerinos, las peculiaridades del hábitat, los monumentos, la red de caminos y brechas, los canales de riego y, en general, cualquier elemento de la naturaleza antropizada” (p. 17); la segunda se refiere “al área de distribución de instituciones y prácticas culturales específicas y distintivas como el comportamiento, los trajes regionales, las fiestas del ciclo anual y los rituales específicos del ciclo de la vida, las danzas lugareñas, la cocina regional, las formas lingüísticas” (p. 17), entre otros. Por otro lado, el aspecto subjetivado o las formas internalizadas de la cultura refieren al territorio apropiado como objeto de representación y de apego afectivo y, sobre todo, como símbolo de identidad socioterritorial. Así, para el desarrollo de la dimensión sociocultural se retoman los aspectos objetivado y subjetivado, debido a que reivindica las prácticas, las experiencias vividas y construidas vinculadas a la construcción del tejido social en el territorio que permite entender la connotación de las prácticas socioculturales.

Desde la perspectiva económica, Echeverría (2013: 39 y 40) menciona que la causa de la distinción entre lo rural y lo urbano radica en que el hombre adjudica a determinadas zonas de su territorio el predominio del tiempo rutinario y a otras el predominio del tiempo extraordinario. La temporalidad rutinaria reproduce fielmente una identidad establecida, remite a lo que las personas repiten de su socialidad, es decir, a las acciones y relaciones que significan su modo de vida de acuerdo con códigos propios, “allí donde los momentos de la producción y el consumo son predominantes surge el estatus de lo rural” (Echeverría, 2013: 17).

El tiempo de lo extraordinario es aquél vinculado a la capacidad política y económica del hombre caracterizada por la constante transformación en rompimiento de lo rutinario, y afirma la capacidad de los seres humanos de inventar de manera libre formas propias y de su mundo (Echeverría, 2013); así, en el espacio urbano (ciudad) “se concentra la actividad circulatoria de los bienes producidos a través de la cual se conectan las dos fases del proceso de reproducción social, la producción y el consumo” (Echeverría, 2013: 45). De esta manera, la perspectiva económica se retoma como referente transversal para analizar las actividades y las relaciones sociales que otorgan sentido de pertenencia e identidad al hábitat, vinculado a las decisiones institucionales y la cotidianidad de la comunidad.

Metodología

Para llevar a cabo la investigación se propone la metodología basada en la producción horizontal de conocimiento (PHC) que “se caracteriza por la búsqueda de conceptos novedosos que permitan entender nuevas realidades” (Corona de Bak, 2019: 13) con base en las narrativas de los diversos sujetos individuales y colectivos. En tal sentido, el ámbito público es donde las personas se muestran y se reconocen ante los demás, por lo que es idóneo para la construcción de respuestas a las preguntas planteadas.

De acuerdo con Corona de Bak (2012), tal horizontalidad remite a considerar tres ejes: el conflicto generador, que trata de un encuentro en la intersección de diversos enfoques y modos de ver el mundo, que pueden ser aquéllos de distintas disciplinas o las voces externas a la investigación académica y permite la expresión de las necesidades propias y ajenas, “se enfrenten las disputas y se encuentren formas nuevas y negociadas de vivir juntos” (p. 31); la igualdad discursiva que refiere a “establecer condiciones de equidad y construir conocimiento mutuo” (p. 35); y la autonomía de las miradas, que “aspira a que cada uno exprese su voz de acuerdo con los propios lenguajes y los contextos” (p. 41).

Respecto al problema de estudio, el conflicto generador de la zona de estudio destaca por estar vinculado a la histórica defensa de la tierra a través de costumbres, tradiciones y expresiones de resistencia, en representación de los valores sociales a partir de intereses comunes para generar soluciones bajo la participación colaborativa. La igualdad discursiva surge en la vida cotidiana por medio de acciones y relaciones que conforman las prácticas sociales manifestadas en su interacción horizontal con el investigador, a través del diálogo de saberes y las entrevistas con voces alternas de la cotidianidad que expresan las dinámicas asociadas al hábitat a través de los modos de vida. De esta forma, la autonomía de las miradas se desarrolla bajo la expresión materializada de las costumbres de origen religioso, sociales y culturales, donde el sincretismo originado durante la colonización es base del lenguaje y el contexto actual.3

Las voces alternas refieren al sujeto social que “se complementa como ’humano’ mediante la autoformación individual y colectiva en la medida en que se da forma a sí mismo y a su existencia colectiva, a su socialidad, con lo cual establece su determinación política” (Echeverría, 2013: 13), esto es, para establecer las formas de actuar en concierto y hacer comunidad. Se trata del “campesino/a” como un actor social heterogéneo,

[…] plural, constituido -debido a su vínculo con su territorio- por individuos rurales vinculados al campo y la ciudad, que son hombres, mujeres, ancianos y niños: campesinos, tamaleros, costureros, neveros, merengueros, loneros, obreros, maquiladoras […] estudiantes, amas de casa, comerciantes, profesionistas, etcétera (Camacho, 2008: 26).

Se elige la muestra de casos-tipo y por conveniencia de disponibilidad (Miles y Huberman, 1994; Creswell, 2005), en este caso se trata de ocho entrevistas abiertas (tres mujeres y cuatro hombres) que se acompañaron con recorridos de campo, a partir de una pregunta detonante y la técnica de “bola de nieve”, en junio y julio de 2021.4 La muestra final se determina cuando los casos que van adicionándose no aportan información o datos novedosos, por lo que el número de entrevistados se estableció con base en la saturación de contenido en las respuestas (Mertens, 2005). También se ha realizado revisión documental y literatura de carácter histórico, social, político y cultural. Además, se ha llevado a cabo la exploración de mapas para la identificación del espacio público en sus diversas tipologías y la infraestructura vial de interconexión entre ellas, que se complementa con el trabajo de campo e incluye la observación directa durante la cual se identificaron las actividades y relaciones sociales, a lo que se suma la consulta de fuentes estadísticas oficiales.

Discusión y resultados: territorio y representación del hábitat

Dimensión espacial funcional: accesibilidad y permeabilidad

Para abordar la representación de hábitat en el territorio se parte de la dimensión espacial funcional, esto es, la distribución tomando como punto de partida el tamaño poblacional de los asentamientos humanos. El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI, 2020: 3) categoriza lo rural y lo urbano considerando la cifra de 2,500 habitantes (hab.) como tope para tipificar las localidades como rurales, independientemente de los aspectos económicos, culturales o sociales. A partir de tal referente se puede decir que, en términos funcionales la zona de estudio está conformada por ocho localidades urbanas y ocho rurales (Tabla 1): el total de la población es de 75,489 habitantes (hab.), cuya densidad es de 9 hab./ha.5

Tabla  1. Datos demográficos

Localidades urbanas y rurales Cantidad de población (hab.) Porcentaje respecto al total
Urbanas: Colonia El Salado 8,445 11.19
Granjas Ampliación Santa Rosa 8,992 11.91
La Pastoría 3,649 4.83
Nueva Santa Rosa 6,345 8.40
San Cristóbal Nexquipayac 7,744 10.25
San Salvador Atenco 19,823 26.26
Santa Isabel Ixtapan 5,548 7.35
Zapotlán 4,137 5.48
Rurales: Ejido de Nexquipayac, Ejido la Magdalena Panoaya, Ejido San Salvador Acuexcomac (Ejido la Purísima), El Amanal, Francisco I. Madero, Hacienda la Grande Fracción Uno y Los Hornos (El Presidio). 10,805 14.31
Total 75,489 100.00

[i] Fuente: elaboración propia con base en el INEGI, 2020.

Atenco tiene una superficie de 8,707.00 ha, de las cuales 4,948.32 ha (56.83%) corresponden a usos suelo como pastizal halófilo, tular, vegetación secundaria (halófila hidrófila), sin vegetación y los cuerpos de agua; 3,291.63 ha (37.80%) son para uso agrícola, los tipos de riego anual y de temporal son los predominantes; y 467.05 ha (5.36%) corresponden a asentamientos humanos (INEGI, Censo de Población y Vivienda; y Marco Geoestadístico Nacional, 2020). Tales datos demuestran que el asentamiento humano tiene un porcentaje mínimo de ocupación de suelo, aunque se concentra principalmente en las localidades urbanas, ocupando el mayor porcentaje relativo a la localidad de San Salvador Atenco con el 26.26% (19,823 hab.). Éste se encuentra conurbado al municipio de Texcoco, que lo provee de servicios y equipamiento urbano especializado; más aún, guarda interrelación con la zona metropolitana de la Ciudad de México, como se expresa:6

Un día normal en Atenco es cuando te levantas y bueno aquí hay mucha gente que trabaja en la Ciudad de México y que estudia, afortunadamente sí hay gran cantidad de profesionistas aquí en Atenco que son egresados de la UNAM, del Politécnico, de la Universidad Metropolitana, pues son, sí son los que salen […] (H4-ATE, 2021).

En la vida cotidiana, hay un porcentaje de la población que trabaja en la cdmx, es la gente que se levanta a las 4 ó 5 de la mañana y tiene que tomar el autobús, ya sea hacia San Lázaro, hacia Indios Verdes y hacia la zona sur que es hacia Los Reyes. Tenemos el otro sector de la población que hace su vida más cercana en la zona de Texcoco, zona de Ecatepec, igual, la que suele trabajar fuera. Gente que se dedica al campo, la dinámica es hacia atrás, hacia los ejidos […] (H7-ATE, 2021).

El desplazamiento cotidiano de estudiantes y profesionistas a la Ciudad de México y a otros municipios del Estado de México refiere a una dinámica regional vinculada a oportunidades educativas y laborales que involucra la hibridación de la cultura en contexto del intercambio cotidiano en la dicotomía global-local (García, 2002), pues en tal interrelación se incrustan nuevas representaciones que se mezclan con los valores tradicionales de origen; esto forma parte de la evolución de las comunidades que mantienen relación estrecha con las zonas urbanas.7

Ahora bien, teniendo en cuenta que la relación entre costumbres, usos y tradiciones y su reflejo en los equipamientos culturales, deportivos y de esparcimiento, como formas de apropiación a través de la expresión del contexto cultural del sujeto social, en este sentido, como primer paso se realiza el análisis de la distribución espacial del equipamiento, en razón de las actividades y relaciones sociales que en específico emergen de la convivencia, pues ésta de cierta manera propicia interacción social, sentido de identidad y pertenencia a un grupo social (Rodríguez y Sandoval, 2010: 248).

Se identifica la red de equipamiento en conjunto con la infraestructura vial (primaria, secundaria y terciaria), clasificándose en deportivo, cultural, lúdico y recreativo, cívico y religioso. Esto debido a que la población hace uso de ellos para fines diferentes a lo establecido por las instituciones, son apropiados para llevar a cabo fiestas patronales (mayordomías), rituales religiosos y juntas comunitarias. Esto es, las instituciones adecuan al sujeto como formas de poder desde la construcción de objetos urbanos con un uso occidentalizado que se plasma en una normativa; sin embargo, los sujetos deconstruyen estas dinámicas impuestas mediante la apropiación y uso en el que plasman su identidad y orígenes. En Atenco, el equipamiento deportivo, cultural y recreativo es de 294,226.97 m2, a lo que se suman las plazas de las iglesias por su importancia en las festividades religiosas, con un total de 295,843.05 m2 (Figura 1).

Figura 1. Equipamiento deportivo, cultural y esparcimiento, Municipio de Atenco 2594-0198-rvcs-12-95-gf1.jpg

Fuente: Elaboración propia con base en datos del INEGI y calculo geo estadístico de superficies.

Si sólo se toma en cuenta la superficie de la oferta de áreas deportivas, culturales y lúdicas recreativas en la zona de estudio, esto es, de los espacios dedicados a este tipo de infraestructura y equipamiento, su superficie total es de 294,226.97 m2, lo que significa una tasa de disponibilidad de 3.89 m2 por habitante. Ahora bien, la distancia promedio entre la zona de vivienda más alejada a cada una de las áreas mencionadas es de tres o cuatro kilómetros. En cuanto a la movilidad para tener acceso a cada equipamiento, el tiempo promedio de espera y traslado es de 10 a 15 minutos y la modalidad común es a través de mototaxi, con un costo de 10 a 12 pesos por persona por cada viaje directo. Los entrevistados expresan que muchas veces es mejor caminar, pues contemplan un intervalo de 20 minutos. En tal panorama, es importante mencionar que los efectos de la red de equipamiento e infraestructura en las prácticas sociales y viceversa van más allá del diagnóstico cuantitativo, pues se vincula con trayectorias interrelacionadas con la vida cotidiana, tradiciones, costumbres y festividades patronales como la mayordomía, lo cual se desarrolla en lo subsiguiente.

Dimensión sociocultural y económica

Para analizar las voces cotidianas alternas y saberes en igualdad discursiva del sentido de pertenencia e identidad vinculadas a las prácticas sociales (actividades y relaciones) de apropiación y uso, se parte de entender las pautas sobre las que se han establecido en el hábitat, como se desarrolla en lo subsiguiente.

Apropiación utilitaria y funcional

Como se ha mencionado, el conflicto generador en Atenco se interrelaciona con los efectos de las transformaciones de la política neoliberal que coadyuvaron a la expropiación, al proceso facilitador para el cambio de uso de suelo ejidal a dominio pleno y la compra de tierras baratas para su posterior valor especulativo en contexto de un megaproyecto (el NAICM). Situación que ha derivado pautas de control y apropiación a través de la resistencia y la reproducción de las costumbres y las tradiciones por parte de los pueblos originarios. De ahí que confluyen diversos enfoques y modos de ver y gestionar el territorio por parte de las instituciones, la iniciativa privada y los mismos habitantes de la zona de estudio, cuyo enfrentamiento y disputa han dado lugar a nuevas formas, expresiones y decisiones que los habitantes refieren:

[…] saber ¿cuál es el territorio adonde le dicen federal?, ¿por qué federal le llaman? Inicialmente nuestros antepasados éramos dueños de todo esto, pero viene una política y ahora le llaman federal. “no que no hay que tocarlo porque es terreno federal”. ¿Quién es el gobierno federal? Siempre me he preguntado ¿quién es? ¿Ustedes? ¿Nosotros? Si es cierto, el pueblo es el gobierno, pero cuando entra alguien, ayer o antier que venimos, los policías bien arrogantes, nos ven así [gesto de soberbia] (H2-ATE, 2021).

Remite a la exclusión de los pueblos en las decisiones como uno de los factores que han originado la desconfianza en las instituciones, cuyas consecuencias adversas generan el conflicto, vinculado sobre todo a la ruptura del tejido físico a través de la compra y venta de tierras y el efecto inminente sobre el tejido social entre los habitantes de Atenco. En tal sentido, Simmel (2013) expresa que el conflicto surge cuando se manifiestan diferencias que no sólo facilitarán que el todo supere divergencias internas y distanciamientos entre sus miembros, sino que sus relaciones internas ganarán en claridad y firmeza. Esto se observa en las agrupaciones que aún no acceden al grado de objetivación del Estado en lo que concierne a las formas institucionales derivadas de las transformaciones jurídicas y programáticas. Justo, la región nororiente de la cuenca de México (RNCM) es un referente de identidad histórica y cultural ligada a tradiciones y costumbres derivadas del sincretismo prehispánico y colonial,8 en particular, a la tierra, que los españoles etiquetaron como “ejido” a las diversas organizaciones indígenas que se han reinventado desde la Constitución de 1917, ejecutado por Cárdenas en 1930 y reformulado en 1992 (Esteva, 2012).

En cuanto a la dimensión económica, en la zona prevalece la agricultura tradicional para el autoconsumo y subsistencia de la población local, esto es, desde un contexto metropolitano, el “97% de las unidades de producción son de menos de cinco hectáreas que se expanden sobre zonas boscosas y a menudo en laderas” (POZMVM, 2011: 50),9 sólo 28% de la producción es comercializada, y la actividad pecuaria es de tipo pastoreo extensivo sobre pastizales (Fernández y De la Vega, 2017: 5). De esta manera, un habitante afirma:

[…] ver de qué nos vamos a mantener los Pueblos, lo dije, no tenemos, y lo grito ¡no tenemos grandes industrias, no tenemos servicios!, lo único que tenemos compañero, es agricultura ¡y no se le está poniendo atención a la agricultura! (H3-ATE, 2021).

[…] a partir del aeropuerto entró mucha gente que recibió dinero, hizo locales, ya hay como muchas zonas de comercios. La entrada principal hay muchos locales, está invadido, ya todos ponen negocios […] (H4-ATE, 2021).

De ahí en fuera, hay varios sectores de la población, gente que se dedica a la costura, tiene sus negocios en la comunidad, otros negocios propios que tienen aquí en la comunidad varía, como en todos lados. Desde el carpintero, el electricista, el de la tiendita de la esquina, el de la papelería, o sea hay de todo. Los que salen de aquí, los que se quedan aquí, los que tienen negocios aquí. La mayoría de aquí nos dedicamos a una profesión o somos comerciantes, es a lo que se dedica la mayor parte (H7-ATE, 2021).

Es evidente el predominio del carácter rutinario sustentado en la producción y el consumo, más que a la actividad circulatoria de los bienes producidos, lo cual se vincula con lo rural del territorio (Echeverría, 2013). Ahora bien, la lucha por la tierra ha significado la defensa de la “comunidad tradicional” y la memoria histórica del pueblo (Quintana, 2019), destacando el rol de la comunidad como heredera y continuadora de los valores y tradiciones. Predomina el carácter rural que confiere particularidades a cada localidad al formar parte de un territorio complejo de constantes gradientes en la transición entre lo rural y lo urbano, en una intersección donde algunas industrias pueden encontrarse en localidades consideradas rurales por el tamaño de la población.

Las voces alternas de la vida cotidiana expresaron puntos de vista que hacen referencia al aspecto objetivado de la cultura en cuanto a un bien ambiental que es peculiar del hábitat de la zona, y ha sido objeto de intervención humana en diferentes etapas históricas, como se afirma:

[…] es parte de nuestro origen [haciendo referencia al ex Lago de Texcoco], que nuestros antepasados trabajaron para preparar la tierra, y se pudiera sembrar, las vacas acuáticas allá pasteaban y había peces, sí […] ahora el aire tiene polvo, esto de la modernidad sólo ha acabado con todo, nuestros cultivos sin fertilizantes […] ya no podemos hacer lo de antes, donde muchos convivíamos [...] (H5-ATE, 2021).

Aluden a la importancia funcional que tiene el ámbito paisajístico en la comunidad, involucrando “el manejo y apropiación de los espacios físicos y simbólicos para dar lugar a distintas ideas de sociedad” (Téllez, 2010: 19), en razón de las transformaciones físicas llevadas a cabo por agentes externos que han modificado las formas de apropiación y uso del hábitat, que denotan la fragmentación social y cultural. A tal efecto se suman el conflicto y su relación con las diferencias trasladadas al territorio físico, tal como enuncian ciertos habitantes:

Las cosas a partir del aeropuerto se pusieron muy mal, porque muchas familias por intereses personales […] se quedaron con los terrenos para venderlos […] y dejaron a otros de la familia sin nada […] vino a desestabilizar la convivencia en Atenco […] (H4-ATE, 2021).

La mitad, nos dividimos, yo sí quiero el aeropuerto, yo no, y así muchas cuestiones, las familias se separaron, se pelearon entre ellas. Algunos querían vender sus terrenos, otros no y así empieza, cuando empezó ya lo del aeropuerto (H5ate, 2021).

El problema más fuerte empezó con lo del aeropuerto […] muchas familias se separaron […] unos se iban por un grupo, otros con el otro grupo, se rompió la trama social […] hasta la fecha hay familias que no se hablan […] (H6-ATE, 2021).

Aquí viene el deterioro del tejido social a raíz de todos los hechos ocurridos en la comunidad de Atenco. Aquí en Atenco el cambio fue demasiado brusco por este tema de la ruptura del tejido social […] Es un cambio demasiado acelerado y muy marcado ¿por qué? […] No fue un cambio evolutivo, fue rápido […] (H7-ATE, 2021).

[…] la gente llega a ver a su comunidad de manera diferente y la obliga a dejar ciertas actividades, costumbres y dinámicas para adaptarse a lo que requieren los agentes externos que empiezan a involucrarse en la comunidad […] (H7-ATE, 2021).

A partir de intereses personales, tanto de personas que son de la comunidad como de personas externas que llegaron y se convirtieron en parte de la comunidad. La gente de la comunidad que vio por sus intereses y vio la oportunidad de crecer económicamente, más en su beneficio, no en beneficio de la sociedad comunal […] Al exponer a una comunidad inexistente hasta ese momento con un amplio territorio virgen, lo que haces es ponerlo en la mira de empresas, mucha gente dice “sabes que ahí va haber algo, comprar un terreno […]” y comienza este agente externo de personas, ideologías y gente que comienza a cambiar la dinámica social […] (H8-ATE, 2021).

La construcción del megaproyecto (NAICM) tuvo como efecto la disociación de los terrenos que estaban en propiedad de los pueblos originarios, debido a perspectivas divididas en cuanto a la ocupación y posesión de la tierra, que ante las transformaciones al artículo 27 de la Constitución facilitó la conversión a dominio pleno (Gómez de Silva, 2016). Tal situación se llevó a cabo en un contexto que confrontaba la representación del espacio, por una parte como valor de cambio y, por otro, asociado con el valor social: se dividieron opiniones y acciones, pues algunos miembros de los núcleos de población agilizaron el cambio a dominio pleno y vendieron, mientras otros conservaron la propiedad ejidal. De tal suerte que se configuró un entramado heterogéneo de tipos de uso de suelo, que más allá de la fragmentación espacial tuvo consecuencias en las relaciones y actividades familiares y sociales que transfiguraron las formas de convivencia. También, la llegada de agentes externos con visión especulativa detonó la expansión urbana, como lo demuestran los datos estadísticos. De acuerdo con el INEGI (Censo de Población y Vivienda, y Marco Geoestadístico Nacional, 2020), en 1995 la población total del municipio de Atenco era de 27,988 habitantes y la tasa de crecimiento hasta el año 2000 fue del 13.57% (6,447 hab.), para 2005 aumentó a 17.18% (8,304 hab.) y en 2010 fue de 28.43% (13,504 hab.); más aún, en lo que corresponde en la última década la tasa de crecimiento aumentó en 40.51%, lo cual corresponde a 75,489 habitantes en total hasta la actualidad. Los datos demuestran que el arribo de externos aumentó en los últimos 10 años de manera considerable, lo cual se vincula con lo expresado a continuación:

Por los trabajos del aeropuerto llegaron personas de fuera como de Sonora, Sinaloa, algunos se han quedado y desconocen muchas costumbres […] (H4-ATE, 2021).

[…] pero como te digo después del aeropuerto vino mucha gente a la comunidad y ellos son entonces los que están cambiando nuestras costumbres […] (H5-ATE, 2021).

Apropiación simbólica y cultural

La situación mencionada ha transformado las prácticas sociales vinculadas a la convivencia en el espacio público, a saber, anteriormente la celebración de las mayordomías se realizaba en espacios abiertos.10 En la actualidad se ha tenido que desplazar al espacio privado como mecanismo de defensa ante la población que recientemente ha llegado a Atenco y desconoce el significado de la ceremonia, por lo que de manera deliberada asume un comportamiento diferenciado, como se enuncia:

Al insertarse agentes externos en una comunidad que tiene una dinámica clara que todo mundo conoce. El ejemplo de la mayordomía. Hoy la gente tiende a cerrarlo a la privacidad, porque llegan estas personas y no entienden la dinámica social y no les interesa […] lo que hacen es llegar a deformarla como ellos quieren y entiendan o las costumbres que ellos traen. Otro ejemplo, la fiesta de Carnaval, piensan que es para echar relajo, cuando en realidad no entienden el contexto histórico y cultural […] sólo llegar a cambiar las cosas […] Hace años era abierto a todos hasta donde alcanzara la comida. Antes en las calles, un terreno baldío, donde sea, antes sabías que era gente de la comunidad (H8-ATE, 2021).

Antes no había necesidad de cerrarlo [se refiere al espacio para comer durante la fiesta de mayordomía] ¿por qué? [...] La fiesta se hacía en grande y no tenías que delimitarlo porque la gente sabe que, si a tal familia le corresponde, ellos van a invitar únicamente a su familia y si te llegan a invitar eres bienvenido […] Sabes que el hecho de que te inviten implica que te están pidiendo la ayuda comunal […] (H2-ATE, 2021).

La mayordomía es un componente que tiene un papel importante en la formación del ser cultural de la comunidad, “participar en la mayordomía acredita o reafirma al participante como miembro de la comunidad” (Torres, 2005: 1), esto es, representa un referente de sentido de pertenencia e identidad, pues comprende la colaboración y la convivencia más allá de los términos preestablecidos por el orden institucional a través del equipamiento deportivo, cultural y recreativo (Figura 2). En particular, en tal celebración las diferencias entre las familias y cada uno de sus miembros pasan por alto, ya que el hecho de ser reconocidos como parte de la comunidad por haber cumplido y servido es más importante para mantener el prestigio y ser tomado en cuenta en lo subsiguiente, aunque marca el hecho de exclusión del extranjero. También se expone:

Los conflictos siguen, ¿no?, pero ya cuando se trata de la Iglesia todos respetan, cuando se trata del Carnaval todos son amigos ¿no?, y digamos que para las fiestas todo el pueblo se une y esa unión nos gustaría verla cuando hay algún conflicto y exigir tus derechos […] (H4-ATE, 2021).

Figura 2. La mayordomía

2594-0198-rvcs-12-95-gf2.jpg

Fuente. Elaboración propia, 2021.

En cierta medida, la convivencia es un mecanismo para disuadir el conflicto debido a que fomenta la colaboración y la solidaridad, sobre todo desde el aspecto religioso y cultural, elementos imprescindibles en la construcción de comunidad. Asimismo, se llevan otras prácticas sociales de integración y bien común, como se argumenta:

Cuando ya te metes dentro de la comunidad, necesitas, que te gusta, maíz “ahhh ahorita maíz todavía tiene doña no sé quién, ahh pues es la esquina de doña no sé quién”, que necesitas frijol, “ahhh él sembró frijol apenas en este año, él ha de tener frijol, ve a ver”, “no, que ya no tengo, ve con tal persona, él también sembró frijol”, ¿¿quién?”, “no, que necesito el sorgo […] él está produciendo”, “que compré animalitos y necesito la alfalfa, oye estás sembrando alfalfa, necesito que me pases a dejar alfalfa”, “pasa a dejar alfalfa a las casas donde todavía tienen animales y ocupan la alfalfa” […] ya no es tan visible a cómo eran los recuerdos de mi infancia; sin embargo, aún existe este tema, lo que es en la comunidad de Atenco (H7-ATE, 2021).

[…] la gente normal, las amas de casa en la vida cotidiana, el mandado, ya sabes a las 9, aquí no abren tan temprano los negocios, abren como a las 9 ó 10 de la mañana, que para el desayuno, que para la comida, que te encuentras a la comadre en la carnicería, en la tortillería, cuando vas en la calle te encuentras a alguien conocido. Los lunes son del tianguis, y de ahí en fuera, la vida cotidiana es así (H7-ATE, 2021).

El habitar desde la vida cotidiana reactiva todos los recursos, habilidad que es necesaria para intercambiar y/o comprar productos de primera necesidad generados de manera local de acuerdo con las posibilidades de cada miembro o grupo de la comunidad. De esta manera, se convierte en una dinámica iterativa a partir de acciones que involucran la afectividad y los recursos, capaz de leerse e interpretarse como significantes de la comunidad que alude al lugar de producción para el autoconsumo. En paralelo, se construye una mixtura de significados entre lo religioso, las necesidades básicas y rituales específicos, como un habitante describe:

[…] 15 mayo, San Isidro labrador, el comisariado ejidal organiza la fiesta donde visitan los pozos. A las 7 am se va a la iglesia, cuando termina la misa, con banda de música comienza el recorrido a los pozos, se lleva el santo, el rezandero, se agradece. Los del pozo se preparan con comida, tamales, cervezas, refrescos, café, alguna cosa se ofrece a la gente. Un grupo de personas están a cargo de cada pozo, checar que estén funcionando bien y el día de riego para cada persona. Todos van en carros, tractores, bicicleta o caminando, de pozo en pozo […] se termina en el parque ejidal, llevan su comida, para guisar, prender sus tlecuiles, asan carne, es la convivencia familiar en torno al campo […] Se pide que el año sea con lluvia para sembrar la tierra (H4-ATE, 2021).

Tales prácticas forman parte de las experiencias vividas, más allá del significado religioso y la función operativa del pozo, el cual es un elemento detonador de convivencia a través de la colaboración y las formas solidarias que afianzan el vivir en comunidad y obtener un recurso natural indispensable para la subsistencia humana. De ahí que los recorridos y las actividades al aire libre vinculados al campo forman parte del sentido de pertenencia a través de diversas formas de apropiación del espacio público que fortalece el tejido social. En este caso la convivencia se concibe como una reunión cálida de vecinos como sociedad convivial, que se entiende como “aquella en que la herramienta moderna está al servicio de la persona integrada a la colectividad y no al servicio de un cuerpo de especialistas” (Illici, citado por Esteva, 2012: 181), esto es, forma parte del apego afectivo como símbolo de identidad socioterritorial, que involucra aspectos objetivados como los bailes, las fiestas del ciclo anual y los rituales específicos del ciclo de la vida, las danzas, la comida entre otros, como se expone:

La fiesta más grande es el 6 de agosto, Iglesia el Divino Salvador, hay bailes de santiagos, vaqueros y sembradores […] El último día los sembradores regalan frutas y otros productos de la cosecha. Se piden donaciones con semanas de anticipación. Por ejemplo, los mototaxistas, los textileros, así cada uno dona una misa. Se sale a las calles a pedir ropa para el santo, el florado, adorno de la iglesia, cuetes, bombas, toritos […] pedir donación a algunas familias. Hay pocos que dicen que no, solamente por los conflictos que tuvieron por el aeropuerto (H4-ATE, 2021).

En el carnaval con nuestros disfraces […] bailamos en la calle y la gente coopera, depende de la cooperación es el tiempo que baila cuadrilla. Así es la dinámica cultural, una mayordomía, carnaval, fiestas patrias, día de muertos, se hacen de manera comunal […] Actualmente se ha perdido la participación de la comunidad, por ejemplo, para cargar a los santos […] (H8-ATE, 2021).

Como Torres (2005: 3) afirma: “el baile popular es el lugar en el que se empiezan a establecer relaciones sociales y que probablemente lleguen a formar alianzas”, es decir, los bailes del Carnaval son detonantes de la convivencia que entreteje las relaciones sociales a través de la actuación en concierto que coadyuvan a un escenario de confianza y participación. No obstante, el modo de convivencia ha sufrido transformaciones por la disputa sobre el territorio, que se refleja en acciones cotidianas y en las fiestas con sus reglas manifiestas, como se describe:

[…] eran 8 ó 15 días que duraba un casamiento […] no contratábamos sillas ni mesas, íbamos con el vecino “oye, préstame tu silla”, ahí ibas y llevabas tus sillas, ahí era conforme invitabas al vecino “oye, te espero, ¿no?”, o sea, un intercambio (H5-ATE, 2021).

[…] Estaba yo chamaco, tenía unos 10 años, en las bodas pedías las mesas, las sillas, la gente iba ayudar. Hoy la gente te va ayudar, pero ya no como antes si llevaban sus metates a moler y toda la cosa, ibas preparando todo. Desde temprano se llega a preparar la comida […] es que también ya conoces a las familias, las originales todavía conservan esas tradiciones […] (H8-ATE, 2021).

[…] con el aeropuerto ¿cómo cambiaron las fiestas? Sí invitabas, pero ya no llegaban, si llegaban luego luego veías la distinción porque, unos se sientan de un lado y otros del otro. Eso no se daba antes, antes se perdió el respeto […] Si ibas a invitar a tu tío, “sabes que con 20 cajas de refresco” ibas a invitar al cuate, “ahí yo te doy una caja de […]”, ahora ya no, ahora todo se corrompió […] (H5-ATE, 2021).

El intercambio y el apoyo mutuo en las fiestas llevadas a cabo tanto en el espacio público como en el privado fomentaban el compañerismo, lo cual fue perpetuado por el conflicto entre familias ante la inminente construcción del megaproyecto urbano que quebrantó las relaciones sociales debido al cambio de uso de suelo y su venta, generando un tipo de mosaico asociado con maneras diferentes de habitar el espacio y en formas de relaciones sociales fragmentadas. No obstante, la descripción del lugar o territorio al que se siente más ligado se hace siempre en términos valorativos y expresivos:

Los originarios de Atenco somos del linaje de la Colhuacan, somos descendientes de Nezahualcóyotl […] la mayoría de la población no conoce su historia […] El agua llegaba hasta el parque de los Ahuehuetes. Todo el camino hasta los cerros era de ahuehuetes. Desde tiempos prehispánicos se han querido quedar con estas tierras (H4-ATE, 2021).

Si se hubiera hecho lo del aeropuerto se hubiera acabado todo, ni cuetes podríamos echar. Vivir en Atenco, en primera me enorgullece vivir en este pueblo, tan humilde, tan sencillo, es el vivir, nuestros antepasados no han muerto, es una alegría vivir en este pueblo, donde nadie te oprime vives como tú quieres, en libertad […] (H5-ATE, 2021).

[…] los malos son gente de fuera. Nos diferencia un poquito el vestir, en Tepetlaoxtoc al norte como vaquero con botas, aquí hay de todo, vaqueros, elegantes, es un pueblo en las fiestas se viven con armonía. Ahora los traidores se apartan (H5-ATE, 2021).

Orgullo, dignidad y esfuerzo, estigma, lucha, dignidad, costumbres, tradiciones, historia, cultivo, la esencia misma de lo que es ser mexicano (H7ATE, 2021).

Se alude al origen prehispánico vinculado a los antepasados que gobernaron el territorio, en particular un determinado jardín de ahuehuetes y su coexistencia con el agua.11 Actualmente, el jardín es llamado Parque Ahuehuetes es referente recreativo, deportivo y cultural para los habitantes de Atenco, ya que oferta actividades para caminata, juegos infantiles, campamento, futbol, culturales (museo local); aunque se encuentra cerrado por la pandemia, por tal motivo es que actualmente no se utiliza y se ha optado por el uso de los campos de cultivo para llevar a cabo las actividades de esparcimiento (Figura 3).12 Por un lado, el territorio se vincula con la cuna de la identidad mexicana, al ser originarios del lugar y descendientes de Nezahualcóyotl es motivo de orgullo; por otro, es referente de lucha y resistencia ante el inminente despojo de que han sido objeto por el Estado neoliberal. Devienen algunas memorias que manifestaron:

El tema del campo, sí hay, pero ya no es como en años anteriores en la que la mayoría se dedicaba al campo, se vendían los productos, venía gente a comprar el producto en los terrenos, en terrenos específicos […] la dinámica ha cambiado mucho, pero se mantiene. Hace 25 o 28 años, de lo que viene a mi memoria, de lo que es la comunidad de Atenco como tal, lo que hoy todavía puedo ver, es en la comunidad de Nexquipayac […] El señor con los animales, va al campo, la herrería, el chavo con la leche, las mujeres que van a comprar a la carnicería del carnicero de la comunidad, el huevo es de gallina de la casa, el producto alimenticio o del de agricultura es más directo del campo a la mesa, aquí. Poco a poco se fue modificando y perdiendo, pero no ha dejado de haber […] (H7-ATE, 2021).

Los recuerdos […] donde un cuarto de adobe, desgranando, olor a humo, pulque y un taco de sal. El parque El Contador, Ahuehuetes y Acactetelco […] (H8-ATE, 2021).

Figura 3. Parque Ahuehuetes 2594-0198-rvcs-12-95-gf3.jpg

Fuente: Elaboración propia, 2021.

La manera en que el territorio es percibido y valorado por los habitantes se manifiesta a través de una serie de ritos y festividades relacionadas fundamentalmente con el ciclo agrícola y el agua, como Robinson (1998: 7) apunta: “la identidad de los pueblos se mantiene en función del control sobre los espacios y ceremonias vitales”. A lo que se suman las formas de organización para garantizar un tipo de orden y control.

Los delegados, son los representantes del pueblo ante el municipio, si el pueblo les dice queremos esto, ellos entran o se entrevistan con el presidente municipal […] Tres cuetes, significa una reunión convocada por los delegados, más cuetes es más intenso el asunto […] hay mucha gente que anda ahí robando, entonces ya implementaron guardias entre campesinos […] (H4-ATE, 2021).

Las decisiones en comunidad se toman en asamblea, se convocan en la plaza y cualquiera puede hacerlo. Las decisiones aún se toman en asamblea comunal, por votación económica […] (H8-ATE, 2021).

[…] hay mucha desunión aquí en Atenco, pero poco a poquito la gente va despertando, esperemos que en un futuro la gente despierte […] En las redes sociales cuando hay problemas y eso lo difundes en redes sociales y los primeros que llegan son los jóvenes, ya se está involucrando un poco más la juventud, porque antes solamente de voceaba en las calles y los que llegaban era siempre gente mayor (H4-ATE, 2021).

Como se ha desarrollado, el territorio bajo estudio ha de entenderse como un sistema dinámico y cambiante que acepta y admite que cada sujeto puede construir múltiples redes facilitadoras del tejido social y no solamente las propuestas por la vía institucional, porque en la dinámica misma de las comunidades los sujetos deciden y crean formas de vivir (Téllez, 2010: 19).

Conclusiones

El territorio bajo estudio ha sido objeto de diversas intervenciones institucionales que han suscitado diferentes conflictos relacionados con la defensa de la tierra, las costumbres y las tradiciones, las cuales al mismo tiempo se han convertido en una forma de resistencia al cambio ante la política neoliberal. Como resultado de la investigación, se plantean algunos elementos que pueden abonar a la ejecución de políticas públicas en materia de diseño urbano y el tejido social relacionadas con el hábitat, como se presenta a continuación.

En cuanto a la dimensión espacial funcional, la problemática se plantea desde el abasto suficiente o no del equipamiento deportivo, cultural y de esparcimiento, lo cual en términos cuantitativos es apto, considerando que existe una interrelación con otras demarcaciones próximas y con la Ciudad de México. Por ello, se recomienda considerar el existente e incentivar programas comunitarios de mejoramiento para dar mantenimiento e impulsar la participación; por ejemplo, en el caso del Parque Ahuehuetes, que es referente en la significación del lugar. Es importante mencionar que la Zona Federal Lago de Texcoco constituye una reserva natural que ha sido expuesta a intervenciones antropizados, como es la construcción del NAICM, lo cual ha tenido efectos medioambientales que afectan las prácticas sociales y las funciones relacionadas con la actividad agrícola en la región, por ello se sugiere implementar una herramienta de protección y conservación, además constituye un espacio público que representa el origen de la identidad de la zona de estudio y de la nación.

Respecto a la dimensión sociocultural y económica, se propone implementar mecanismos de reencuentro entre los pobladores originarios y los externos, con el fin de impulsar su integración a partir de actividades y relaciones sociales de convivencia que contrarresten la exclusión entre ambas partes. En la medida de lo posible, para evitar el distanciamiento entre los mismos habitantes se recomienda tomar en cuenta las voces que generalmente no son escuchadas, aquel sujeto social que enfrenta las vicisitudes de la vida cotidiana y necesita ser representado ante las instituciones. Además, se precisa en la resignificación del espacio público a través de su connotación como ámbito de representación y no sólo como equipamiento en términos cuantitativos: equipamiento desde la institución versus espacios de la comunidad.

El intercambio de productos de primera necesidad constituye un aliciente para generar posibilidades económicas locales, al mismo tiempo impulsa las tradiciones socioculturales vinculadas a la actividad agrícola, sin afectar el medio ambiente natural. Por tal motivo, se sugiere implementar un programa de intercambio por cosecha de temporada y la diversificación de productos locales de la región que, en cierta medida, puedan abastecer las necesidades básicas y generar redes de apoyo y trueque para el autoconsumo. Asimismo, reivindicar los campos de cultivo como lugares de encuentro y convivencia alternativa y prioritaria, como ha sucedido actualmente debido a un evento sanitario, esto con la finalidad de reconstruir el sentido de pertenencia en los jóvenes; por tanto, su defensa y cuidado ante agentes políticos y económicos externos que puedan vulnerar el medio ambiente, pues la identidad de los pueblos se mantiene en función del control sobre los espacios y ceremonias. En cuanto a las festividades relacionadas con los rituales religiosos, se propone aplicar un programa cultural con difusión local, vinculadas a las danzas lugareñas, la comida regional, las fiestas del ciclo anual y los rituales específicos del ciclo de la vida, enmarcados bajo criterios de bien e integración comunal.

En suma, el espacio público que otorga sentido de pertenencia e identidad al hábitat en la zona de estudio se construye a partir de formas de apropiación y uso que caracterizan tanto al ámbito rural como al urbano, debido a la proximidad de la Ciudad de México y otros municipios de carácter urbano, de los cuales obtienen varios satisfactores, como servicios públicos y equipamiento. En paralelo, la resistencia a través de las costumbres y rituales en el espacio público ha sostenido el carácter comunitario y rural de la demarcación, constituyéndose como la dimensión política de la vida social que coadyuva las actividades y las relaciones cotidianas que tienen que ver con compartir el mundo, a través de las diversidades de apropiación y uso como las contradicciones y las disputas que impulsan el tejido social.

Referencias bibliográficas

1  Ávila, H. (2011). Socio-territorial changes in peri-urban food production spaces in Central Mexico. Norois, núm. 221, pp. 39-51. https://doi.org/10.4000/norois.3738 Recuperado de https://norois.revues.org/3738

2  Barsky, A. (2013). Gestionando la diversidad del territorio periurbano desde la complejidad de las instituciones estatales. Implementación de políticas públicas para el sostenimiento de la agricultura en los bordes de la región metropolitana de Buenos Aires (2000-2013). Tesis de Doctorado, Facultad de Filosofía y Letras, Departamento de Geografía, Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona. Recuperado de http://www.tdx.cat/handle/10803/129121

3  Borja. (2014). Espacio público y derecho a la ciudad. Las disputas por la ciudad. En: Ramírez, P. (Comp.), Espacio social y espacio público en contextos urbanos de Latinoamérica y Europa (1a edición, pp. 570-589). México: Biblioteca Mexicana del Conocimiento, Gobierno y Administración Pública.

4  Camacho, D. (2008). Atenco arma su historia. Tesis para optar por el título de maestro en Desarrollo Rural. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco.

5  Castañeda, E. D., y Castellanos, J. A. (2016). Atenco: El inicio de una lucha por su identidad. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 7(2): 427-439. doi: https://doi.org/10.29312/remexca.v7i2.355. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S2007-09342016000200427&lng=es&nrm=iso

6  Comisión de Asentamientos Humanos, Oficina del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (1991). El derecho a una vivienda adecuada (Art. 11, párr. 1): 13/12/91 CESCR Observación general núm. 4 (General Comments) 6° periodo de sesiones. Figura del documento E/1992/23. Recuperado de https://www.acnur.org/fileadmin/documentos/bdl/2005/3594.pdf

7  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2011). Hacia una nueva definición de “rural” con fines estadísticos en América Latina. Documento de proyecto. [LC/W.397]. Santiago, Chile: CEPAL/Gobierno de Francia. Recuperado de http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/3858/1/S2011960_es.pdf

8  Comisión Nacional del Agua (2015). XI Censo de Población y Vivienda. México: INEGI.

9  Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917) y de las reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federación del 5 de febrero de 1917 al 1o. de junio de 2009. Recuperado de https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2802/8.pdf

10  Corona de Bak, S. (2019). Producción horizontal del conocimiento. Alemania: CALAS/Universidad de Guadalajara/Editorial USR/FLACSO Ecuador/Unsam Edita.

11  Corona de Back, S., y Kaltmeir, O. (2012). En diálogo. Metodologías horizontales en ciencias sociales y culturales. México: Gedisa.

12  Creeswell, J. (2005). Educational Research: Planning, conducting, and evaluating quantitative and qualitative research (2a edición). Upper Saddle River: Pearson Education Inc.

13  Del Valle, América. (2018). Atenco resiste. Coyunturas. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=wPjcVH3u99s

14  Echeverría, B. (2013). Modelos elementales de la oposición campo-ciudad. Anotaciones a partir de una lectura de Braudel y Marx. México: Itaca Editor/Jorge Gasca Salas. url: http://hdl.handle.net/10469/7304

15  Echeverría, M. C. (2011). Hábitat del habitar, como territorio étnico, grupal y socialmente significado. Componentes tomados del informe de la etapa 1 del proyecto presentado por la Universidad el 14 de marzo de 2011. Recuperado de https://construccionsocialdelhabitat.files.wordpress.com/2011/04/hc3a1bitat-del-habitar.pdf

16  Esteva, G. (2012). Regenerar el tejido social de la esperanza. Polis, 11(33): 175-194. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000300008

17  Fernández, P. (2011). La relación campo-ciudad en las localidades del borde sur de la zona metropolitana del Valle de México. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Recuperado de http://www.academia.edu/9411062/La_relaci%C3%B3n_campociudad_en_las_localidades_del_borde_sur_de_la_zmvm

18  Fernández, P., y De la Vega, Sergio. (2017). ¿Lo rural en lo urbano? Localidades periurbanas en la zona metropolitana del Valle de México. Eure, 43(130): 185-206. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0250-71612017000300185

19  Ferretti, M., y Arreola, M. (2012). Del tejido urbano al tejido social: Análisis de las propiedades morfológicas y funcionales. Nova Scientia, 5(9): 98-126.

20  García, N. (2002). Economía y cultura: El espacio común latinoamericano. Buenos Aires: Paidós.

21  Giménez, G. (2005). Territorio e identidad. Breve introducción a la geografía cultural. Trayectorias, VII(17): 8-24. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/607/60722197004.pdf

22  Gómez de Silva, J. J. (2016). El derecho agrario mexicano y la Constitución de 1917. México: Secretaría de Cultura/Secretaría de Gobernación/Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México/UNAM-Instituto de Investigaciones Jurídicas. Recuperado de https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/9/4452/19.pdf

23  Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. (s/f). Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917) y de las reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federación del 5 de febrero de 1917 al 1° de junio de 2009. Recuperado de https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2802/8.pdf

24  Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). (2020a). Censo de Población y Vivienda. México: INEGI .

25  __________. (2020b). Marco geoestadístico nacional. México: INEGI.

26  __________. (s/f). XI Censo de Población y Vivienda. México: INEGI.

27  Kozak, D. (2011). Fragmentación urbana y neoliberalismo global. En: Pradilla, E. (Comp.), Ciudades compactas, dispersas, fragmentadas (1a edición, pp. 13-62). México: Miguel Ángel Porrúa.

28  Lefebvre, H. (1991). The production of space. Oxford, Reino Unido/Cambridge, Massachusetts: Blackwell Publishing. Recuperado de https://monoskop.org/images/7/75/Lefebvre_Henri_The_Production_of_Space.pdf

29  __________. (2013). La producción del espacio. España: Capitán Swing. Recuperado de https://istoriamundial.files.wordpress.com/2016/06/henri-lefebvre-la-produccion-del-espacio.pdf

30  Lezama, J. (2002). Teoría social, espacio y ciudad. México: El Colegio de México-Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano.

31  Liceda, S. N. (2019). Territorio, hábitat y ética. Conceptos interdependientes en la construcción del habitar. Proyección de Estudios Geográficos y de Ordenamiento Territorial, 13(25): 6-34. Recuperado de https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/proyeccion/article/view/2250

32  López, L., y Ramírez, V. (2012). Pensar el espacio: Región, paisaje, territorio, y lugar en las ciencias sociales. En: Reyes, M. E., y López, A. F. (Comps.). Explorando territorios. Una visión desde las ciencias sociales. México: Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)-Unidad Xochimilco.

33  Maffesoli, M. (1998). Sobre el tribalismo. Estudios Sociológicos, 6(46): 17-23. Recuperado de https://www.jstor.org/stable/40420498

34  Medina, A. (2005). La memoria negada de la Ciudad de México: Sus pueblos originarios. México: UNAM-IIA/UACM.

35  Mertens, D. M. (2005). Research and evaluation in Education and Psychology: Integrating diversity with quantitative, qualitative, and mixed methods (2a edición). Thousand Oaks: Sage.

36  Miles, M. B., y Huberman, A. M. (1994). Qualitative data analysis: An expanded sourcebook (2a edición). Thousand Oaks: Sage Publications.

37  Miranda, V. P. (2019). Hábitat y territorio en la producción de la ciudad. Proyección de Estudios Geográficos y de Ordenamiento Territorial, núm. 8, pp. 1-5. Recuperado de https://revistas.uncu.edu.ar/ojs3/index.php/proyeccion/issue/view/164

38  Moreno, E. (2014). Atenco, a 10 años del movimiento social por el proyecto del aeropuerto. Análisis sociourbano y político. Estudios Demográficos y Urbanos, 29(3): 541-578. https://doi.org/10.24201/edu.v29i3.1471 Recuperado de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0186-72102014000300541

39  __________. (2018). El nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en el ex lago de Texcoco, Estado de México, problemática socioterritorial y ambiental. CS, 2(6): 203-235. Recuperado de http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/98880

40  Obeso-Muñiz, Í. (2019). Definir la urbanización periférica. Conceptos y terminología. Eria, Revista Cuatrimestral de Geografía, 39(2): 183-206. https://doi.org/10.17811/er.2.2019.183-206 Recuperado de: https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/52805

41  Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM). (2011). Véase Fondo Metropolitano del Valle de México. Recuperado de http://www.economia.unam.mx/cedrus/descargas/pozmvm.pdf

42  Puebla C. (2002). Del intervencionismo estatal a las estrategias facilitadoras. Cambios en la política de vivienda en México. México: El Colegio de México.

43  Quintana, J. L. (2019). Territorio, memoria y género: Significados de la participación política de mujeres en Atenco, México. Ambiente y Sociedad, núm. 22, pp. 1-18. https://doi.org/10.1590/1809-4422asoc0116r1vu19l4ao. https://www.scielo.br/scielo.php?pid=S1414-753X2019000100325&script=sci_abstract&tlng=es

44  Rabotnikof, N. (2011). En busca de un lugar común. El espacio público en la teoría pública contemporánea. México: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Filosóficas.

45  Ramírez, B. (2003). La vieja agricultura y la nueva ruralidad: Enfoques y categorías desde el urbanismo y la sociología rural. Revista Sociológica, 18(51): 49-72. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/3050/305026632003.pdf

46  Robinson, S. (1998). Tradición y oportunismo: Las elecciones de consejeros ciudadanos en los pueblos del DF. México. Distrito Federal: Colección Sábado.

47  Rodríguez, H., y Sandoval, M. (2010). Calidad de vida. Los espacios de recreación. Hacia una planeación integral. Delegación Azcapotzalco. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.

48  Ruiz, J. (2003). Metodología de la investigación cualitativa. España: Universidad de Deusto. Recuperado de https://www.redalyc.org/jats-Repo/4763/476358899009/html/index.html

49  Salinas, L. (2014). Política de vivienda y gestión metropolitana en la expansión de la periferia de la ZMCM. Cuadernos Geográficos, 55(2): 217-237. Recuperado de https://revistaseug.ugr.es/index.php/cuadgeo/article/view/3888/5148

50  Schteingart, M., y Patiño, L. (2006). El marco legislativo, programático e institucional de los programas habitacionales. En: Coulomb, R., y Schteingart, M. (Comps.). Entre el Estado y el mercado. La vivienda en el México de hoy. México: UAM-Azcapotzalco/Miguel Ángel Porrúa.

51  Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (2020). Estudio de necesidades de infraestructura deportiva y cultural en los municipios perimetrales al PELT. México: Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental.

52  Simmel, G. (2013). El conflicto. Sociología del antagonismo. España: Sequitur.

53  Téllez, E. I. (2010). El sentido del tejido social en la construcción de comunidad. Polisemia, núm. 10, pp. 9-23. Recuperado de https://doi.org/10.26620/uniminuto.polisemia.6.10.2010.9-23

54  Torres, Z. (2005). La mayordomía como instrumento de resistencia al cambio ante la sociedad. Gazeta de Antropología, núm. 21, pp. 1-6, Recuperado de https://www.ugr.es/~pwlac/G21_11ZairaLorena_Torres_Lopez.html

55  Vidal, R. (1997). Metrópolis en recomposición: Elementos para una teoría de la fragmentación urbana. Sexto Encuentro de Geógrafos de América Latina. Buenos Aires. Recuperado de http://observatoriogeograficoamericalatina.org.mx/egal6/Geografiasocioeconomica/Geografiaurbana/254.pdf

56  Ziccardi, A. (2015). Cómo viven los mexicanos. Análisis regional de las condiciones de habitabilidad de la vivienda. México: Universidad Nacional Autónoma de México.

Notes

[2] El Estado mexicano que impulsó la política neoliberal correspondiente a los años noventa hasta mediados de 2018.
[3] El Inventario de Infraestructura Deportiva Registrada en México (IIDRM). Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, 2015; el Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico. INEGI, 2013; la Encuesta Intercensal INEGI, 2015, que actualiza la información sociodemográfica del Censo de 2010; y la Encuesta de Origen Destino en Hogares de la ZMVM. INEGI/CDMX/Edomex/UNAM, 2017.
[4] En diciembre de 2020, enero y febrero de 2021 estuve presente en los diálogos de saberes sobre temas de territorio, agricultura y minería, principalmente, en el que participaron el ámbito gubernamental y una organización comunitaria de Atenco.
[5] Durante el trabajo de campo se contó con el apoyo incondicional y clave del Colectivo Rodada 5 9/11, Fernando Sarabia Domínguez. y Mayela S., quienes son habitantes de Atenco y que por solidaridad y empatía se integraron al equipo de investigación desde la primera visita al sitio. Cabe mencionar que ambos se dedican a trabajar en comunidad apoyando en la difusión, investigación y conservación de las tradiciones sin fines de lucro.
[6] Respecto a la cantidad de población de las localidades rurales, la base de datos del INEGI no precisa tal dato por cada localidad, aunque lo considera en el sumatorio total de población del municipio.
[7] Para identificar a las personas de las zonas de estudio que participaron en los diálogos de saberes y en las entrevistas, se utiliza un código que se forma con el número que le corresponde como participante, las iniciales del municipio y el año en el que se aplicó el instrumento. Por ejemplo: participante 3, Atenco, 2021 es igual a H3-ATE, 2021.
[8] La accesibilidad a la zona urbana como la Ciudad de México implica una inversión de 124 pesos por persona en transporte público, ida y vuelta (Atenco-Texcoco-Ciudad de México), con un viaje de 60 minutos de duración, aproximadamente, según corresponda el destino de trabajo o plantel educativo, entre otros.
[9] Atenco, en náhuatl significa “orilla del agua”, en referencia a su situación de ribera del antiguo Lago de Texcoco.
[10] Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMV).
[11] Los miembros de las familias de los mayordomos participan en las diversas actividades, como en el preparado de alimentos, limpieza, colocación de los adornos y en la cooperación para los gastos. Son las familias y los invitados de los mayordomos quienes por tradición sólo pueden formar parte de la celebración y el convite.
[12] El jardín fue creado por Nezahualcóyotl, un monarca de la ciudad-Estado de Texcoco del México antiguo.
[13] La pandemia se debe al nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2 y causa la enfermedad llamada COVID-19, que fue notificado por primera vez en Wuhan (China) el 31 de diciembre de 2019, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), misma que lo declaró pandemia a partir del 11 de marzo de 2020.