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Fuente: Archivo personal, 2025

RESUMEN

Izaskun Chinchilla, autora de La ciudad de los cuidados (3ª edición 2023), catedrática de Práctica Arquitectónica en la Bartlett School of Architecture en Londres; y una de las pocas mujeres españolas que dirige su propio estudio de arquitectura. La obra reflexiona sobre la complejidad multifactorial de la ciudad, visibiliza y redefine el cuidado como problema público de dimensión estructural y central del bienestar colectivo y vida cotidiana, alejándolo del ámbito doméstico. Asimismo, invita a reconfigurar no solo los modelos urbanos actuales, que han mercantilizado los bienes comunes e invisibilizado a grupos vulnerables.

Desdobla una crítica profunda al modelo productivista de políticas que prevalece y organiza tanto el espacio como la vida social. Su enfoque crítico articula propuestas de accesibilidad e inclusión, espacios públicos de calidad, relaciones humanas significativas, cuidado integral y participación ciudadana; resaltando la ciudad como un espacio multidimensional que integra factores biopsicosociales y ambientales, reconociendo la diversidad de experiencias que moldean la salud física y mental de los habitantes.

El vertiginoso crecimiento de las ciudades y sus recientes transformaciones enmarcadas por los efectos de la COVID-19, el cambio climático y el aumento progresivo de personas de 60 años, los cuales están limitando el relevo generacional en las tareas de cuidados han dejado entrever las debilidades de políticas públicas urbanas y sociales implementadas con este enfoque productivista, muy alejado del cuidado como eje rector para atender problemas de movilidad, accesibilidad, inclusión y sostenibilidad. Desde una mirada crítica y feminista, Chinchilla analiza el modelo actual de la ciudad, en el cual impera la productividad económica excluyente y masculinizada, que ha beneficiado principalmente actividades comerciales, vulnerando a mujeres, personas con discapacidad, personas mayores, niñas y niños, entre otros grupos.

En esta tesitura, la autora enfatiza las propuestas y acciones gubernamentales de los tomadores de decisiones que en materia de política pública reproducen desigualdad y exclusión social, cuando son institucionalizadas y generalizadas bajo supuestos de homogeneidad en las capacidades de los habitantes, sin reconocer la naturaleza multidimensional de la ciudad, del usuario y de sus actividades vitales. Esta discusión resulta relevante para el contexto latinoamericano, donde las desigualdades urbanas, la informalidad y las limitaciones institucionales complejizan aún más la incorporación del cuidado como eje de la política pública.

La obra consta de dos partes. La primera parte, denominada Intemperie, contiene siete capítulos. En ella, la autora refiere cómo las ciudades están orientadas al crecimiento económico y la productividad laboral y critica el modelo de políticas públicas productivistas. Además, Chinchilla reflexiona sobre el sinfín de connotaciones del término “intemperie” y concatena la noción de realidad, entendida desde una base biológica en la que cada persona esboza su propia imagen del entorno que le rodea con las limitaciones que ello conlleva. Así, concibe la intemperie como “sensaciones multidimensionales y biológicas” (Chinchilla, 2023, p. 18), y sostiene que la percepción de la realidad “es bien distinta dependiendo del cuerpo, de la experiencia previa y de muchos otros factores” (p. 19).

En este sentido, la autora enfatiza que “la información oficial o institucional sobre las cosas es muy suficiente a la hora de describir las vivencias y experiencia de un sujeto” (Chinchilla, 2023, p. 16); en otras palabras, el papel de las instituciones y de los tomadores de decisiones, han hecho que la ciudad se vuelva impersonal y abstracta, y deje de lado la vivencia y experiencia del individuo y no se relacione con su cuerpo. En contraste, cuestiona que las políticas implementadas se concentren en solo una parte de la población, en aquella que trabaja, produce, generalmente masculinizada. Por ende, exalta la feminización de los cuidados y la exclusión de adultos mayores, infancias y grupos vulnerables. En palabras de la autora, las instituciones que se dedican a trabajar con la ciudad han sustraído su sentido biológico y multidimensional, evidenciando las limitaciones entre lo institucional, lo normativo y lo social.

Este primer apartado matiza proyectos como Biking to School (Londres) que involucra a infantes de 4 a 12 años, diseñados para establecer rutas escolares seguras, en el cual la autora resalta como premisa la condición multidimensional de la ciudad y la incorporación de términos como participación y compromiso ciudadano. Las cuales avizoran notables diferencias. Mientras la participación de la ciudadanía no requiere formación específica, solo implica la inclusión en procesos toma de decisión; el compromiso supone implicación activa y la adquisición de herramientas de evaluación por parte de la ciudadanía, en interacción con investigadores que recaban datos empíricos.

El segundo apartado denominado Nido. Dando forma a la ciudad de los cuidados, de igual modo se divide en siete capítulos. En él, la autora profundiza en una crítica severa hacia las dimensiones física y legislativa de las ciudades actuales, cuya orientación productivista ha configurado un entorno hostil que ha invisibilizado actividades vitales como descansar, cuidar, beber agua sin pagar, acompañar, usar baños públicos o divertirse en el espacio sin consumir. Recalca la negación de las características biológicas, psicológicas y sociales del individuo, las cuales no son consideradas en la conformación, regulación y gobierno de las ciudades; esta omisión se ha normalizado hasta convertirse en un principio de práctica política masculinizada que a todas luces no satisface los derechos de la ciudadanía.

Chinchilla sostiene que el espacio doméstico no debería ser el único ámbito para el ejercicio de los cuidados. Por ello, propone nutridas estrategias de prácticas comunitarias, ejemplos de gobernanza participativa que se traducen en propuestas urbanas inclusivas, tales como cocinas compartidas, estacionamientos estratégicos, espacios comunitarios, patios compartidos, zonas verdes, espacios de sombra, baños públicos y mobiliario urbano orientado a la socialización intergeneracional. Desde una mirada interdisciplinaria, la autora enfatiza las dimensiones públicas y cívicas de la urbe, así como el papel de la arquitectura participativa y cuidadora como clave en el diseño de la ciudad. Bajo el entendido que lo importante no es el diseño urbano en sí, sino las decisiones que se toman para la formulación-implementación de políticas que atiendan las demandas sociales y faciliten la intervención del Estado.

En el epílogo, propone un Preámbulo a una declaración de los derechos de las y los habitantes de la ciudad, señalando que “las declaraciones de derechos son una de las mejores formas de institucionalizar los cuidados” (Chinchilla, 2023, p. 163). Asimismo, insiste en la importancia de que la ciudadanía sea partícipe en la construcción de sus derechos y tenga representación, no solo en la planificación de la ciudad, sino también en el uso cotidiano. También, subraya que los cuidados deben caracterizarse desde la experiencia y no desde la conjetura, por eso la caracterización institucional ha sido tan desatinada; señala las obligaciones de instituciones públicas, de técnicos y tomadores de decisiones que contribuyen a la construcción de las ciudades.

La ciudad de los cuidados emplea una metodología cualitativa con un tinte bastante crítico. Aunque, proviene de la arquitectura y el urbanismo, la obra trasciende estas disciplinas al ofrecer un marco conceptual e interpretativo de gran relevancia para políticas urbanas, sociales y de bienestar. El texto articula tres dimensiones principales: a) redefinición del cuidado público como problema del Estado; b) implicaciones de las propuestas para la formulación de políticas públicas urbanas y sociales; y c) la viabilidad de su incorporación en la agenda pública y su implementación institucional.

En esencia, Chinchilla proporciona una lectura política del espacio urbano como resultado de decisiones públicas que reflejan prioridades, relaciones de poder y gobernanza urbana. Asimismo, contextualiza las propuestas con ejemplos prácticos de corte internacional que sugieren su potencial de trasferencia a distintos contextos institucionales e investigaciones futuras. Si bien, la obra no contempla evaluación empírica de los casos, ni incluye técnicas cuantitativas o instrumentos concretos de política como indicadores, presupuestos, entre otros; si articula modelos de corresponsabilidad entre Estado, comunidad y mercado; asimismo, promueve los procesos participativos y compromiso ciudadano como parte fundamental del diseño de políticas públicas, aunque sin un desarrollo metodológico sistemático.

El aporte central de la obra consiste en posicionar el cuidado como eje rector del bienestar colectivo, mediante su redefinición como problema público y objeto de intervención del Estado al vincularlo con derechos sociales, equidad y justicia; y no como una responsabilidad exclusivamente privada o familiar. Chichilla desarrolla una crítica severa al modelo productivista que ha reproducido fuertes desigualdades sociales y territoriales en las ciudades. Con ello, evidencia la exclusión de la agenda pública, actividades no productivas y de cuidado como el descanso, socializar, accesibilidad o la conciliación de tiempos urbanos.

Así también, propone un marco de integración interdisciplinario e intersectorial que incluye urbanismo, salud, movilidad, servicios sociales, con enfoques territoriales de cuidado que permitan superar la segmentación institucional vigente. De este modo, el espacio urbano se ostenta como equipamiento esencial para el cuidado y sostén de bienestar colectivo y relaciones sociales. Este enfoque ofrece un marco analítico Autor útil para repensar las políticas urbanas en América Latina, especialmente en cuidados donde la provisión de cuidados se encuentra fragmentada, desigualmente distribuida y feminizada. La autora expone la noción de gobernanza del cuidado como corresponsabilidad entre Estado, actores sociales-privados y comunidad. Al mismo tiempo, enfatiza la importancia de la coordinación institucional y distingue al ciudadano-habitador como agente de acción participativo en la toma de decisiones públicas y transformación de su entorno. Lo anterior, articula escala local y gobernanza urbana y permite orientar planes de desarrollo urbano municipales, estrategias de bienestar territorial y políticas de proximidad de los servicios públicos.

Entre las principales limitaciones, destaca la escasa explicación acerca de la implementación como política pública de las propuestas, tampoco proporciona datos cualitativos y cuantitativos concretos de las estrategias de cuidado aplicadas. Existe ausencia de instrumentos de política pública que se requieren para operacionalizar el cuidado como categoría de análisis, es decir, no se revelan indicadores para su evaluación y seguimiento, así como verdaderos mecanismos de financiamiento. Lo anterior, dificulta que las acciones propuestas se traduzcan en programas públicos concretos. Además, las acciones que se abordan se sitúan en ciudades europeas; por lo que, generalizar su aplicación es cuestionable por las disímiles dinámicas socio-espaciales que enfrentan, por ejemplo, diversas ciudades latinoamericanas.

En suma, desde la mirada de las políticas públicas, La ciudad de los cuidados es una contribución relevante y pertinente para repensar el papel del Estado, la acción pública y las prioridades del bienestar urbano. Su principal aporte es la crítica reflexiva para situar el cuidado como eje fundamental de la configuración de la ciudad y el bienestar colectivo. En otras palabras, plantea repensar las políticas, acciones y programas públicos desde el cuidado. De esta manera, Chinchilla desafía los modelos productivistas dominantes que a lo largo del tiempo han invisibilizado los cuidados y profundizado desigualdades de género. En esa línea subraya, que los cuidados a nivel global se consideran como trabajos no remunerados y desmesuradamente han recaído en las mujeres, algunas veces de manera voluntaria y otras más, debido a normas culturales sin la posibilidad de poder elegir.

Por ende, la autora formula un arquetipo de La ciudad de los cuidados, con una propuesta de agenda pública orientada al bienestar colectivo, la justicia social y territorial, centrada en la vida cotidiana y en la configuración de espacios públicos accesibles e inclusivos, de vida interdependiente en salud, economía y medioambiente. En consecuencia, promueve el diálogo interdisciplinario entre ciudadanos, técnicos, gestores, tomadores de decisiones, e instituciones públicas para que reconozcan la extraordinaria diversidad de los habitantes, como valor fundamental que preservar e incentivar; así como, sus formas de cuidado y sus desigualdades.

En definitiva, a pesar de que La ciudad de los cuidados no se trata de una investigación empírica, toda vez que ostenta limitaciones metodológicas, si discurre a ser conscientes de la complejidad multifactorial de la ciudad desde la experiencia del habitador y no desde la deducción de las entidades públicas. La obra refuerza la importancia de repensar la ciudad no solo desde sus políticas, planificación, diseño e implementación como sistema funcional, sino como un espacio de relaciones humanas, cuidado integral y participación ciudadana. Sin duda, Chinchilla abre nuevas líneas de investigación en políticas urbanas, bienestar e igualdad que desafían los límites tradicionales hegemónicos.

REFERENCIAS

1 

Chinchilla, I. (2023). La ciudad de los cuidados (3a ed.). Madrid, España: Los libros de la Catarata.